PARRESHÍA

Comunismo por paternidad

Comunismo por paternidad

Foto Copyright: X

“¡Ah!, además soy padre de esa”.

No acababa de publicar “El secreto mejor guardado” cuando varias personas me enviaron un video con el abuelo, padre y madre de Sheinbaum. Van pues algunas observaciones al video.

Los tres personajes acaban diciendo “soy X de Claudia Sheinbaum Pardo”, dejando claro que el objetivo y mensaje es ése; no quiénes son, qué recuerdos guardan de Claudia, cómo era su vida en familia, no buscan mostrarnos parte de sus recuerdos compartidos, no: nosotros somos el abuelo, el padre y la madre de Sheinbaum, como si tuviesen que salir a probarlo, cuando es la vida misma la que va sembrando de esas evidencias el devenir.

Ya en las uniformidades, los tres, antes de afirmar su parentesco, hacen profesión de fe comunista con golpes de pecho y acreditación de credenciales y militancia, como si se tratase de acreditar un ADN comunista a prueba de fuego: Claudia, dicen sin decir, es comunista de sepa.

Detengamos sobre los dos párrafos anteriores: si su hija gana el premio Nobel en biología y lo entrevistan no tiene que terminar diciendo "y soy el padre de...", se sobreentiende, de otra suerte por qué lo estarían entrevistando, y lo lógico es que hable de ella o de su relación con ella, no de su personal ideología y militancia. En otras palabras, el video lo ha de haber hecho Jesús Ramírez.

Entre los dos mensajes, comunismo y parentesco, en tiempo y desarrollo del video el de la estirpe comunista pesa mucho más que la casi apóstrofe aceptación filial. Algo así como, “¡Ah!, además soy padre de Sheinbaum”.

El abuelo dice que en Cuba fue zapatero, pero ya en México vivió de comunista, como quien vive de la carpintería o de las matemáticas. El hijo, padre de Sheinbaum, nos repasa toda su cartilla comunista, pero nada dice de qué comía la familia, todo en ellos gira en torno al Partido (como hoy al Movimiento), muy conveniente en su caso, porque en ese entonces operaba en la clandestinidad, lo que da paso a sostener sin decirlo a una paternidad clandestina.

El abuelo sale en una filmación en blanco y negro, sabedor que en un lejano futuro su nieta iba a necesitar constancia de ascendencia comunista y acreditación de abuelo. Ninguno de los tres, abuelo, padre y madre, hace mención de los otros dos hijos del matrimonio.

El padre sale en un video a color que da a entender que es en tiempo presente, se le nota un acento cubano y cuando dice que en el 68 se casó con Annie Pardo, salé a cuadro con la misma vestimenta pero con una señora peinada a la moda del 68, (crepe), supuestamente en una imagen de aquella época, pero quien va de su brazo no es Annie Pardo y cuando en el audio dice su nombre, ambos lo gritan alzando el brazo en señal de lucha. ¡Caracho, diría Gil Gamés, todo está muy raro!

La madre repite el númerito de currículum, fe comunista y afirmación de maternidad.

Pero por sobre todas estas observaciones, no existe en todo el video una sola fotografía familiar de Sheinbaum cargada en brazos por los abuelos, sobre los hombros del padre, o en Acapulco departiendo en la playa con sus padres y hermanos; tampoco se conocen fotos de Annie Pardo con el señor Sheinbaum en el 68, cuando hay bastantes de ella.

Quizás ahora entendamos porqué Sheinbaum prefiere asumirse como hija del 68.

Agradezco el envío del video, pero el secreto del padre de Sheinbaum sigue siendo el mejor guardado de su gobierno y, posiblemente, de su vida.

Aquí puedes ver el video en mención.


#LFMOpinion
#Parreshia
#Paternidad
#Comunismo
#Video
#Secreto
#Shinbaum
#Padre


Comentarios



Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

Sigueme en: