PARRESHÍA

Lloroña

Lloroña

Foto Copyright: X

Le urgía regresar a la presidencia del Senado, no para defender a México, sino para defender su libertad.

Despechado Noroña dejo correr la pluma al ritmo de su frustración, cambió el diablito y las cajas vacías por una prosa epistolar más horrorosa que pastosa. Y no, no lo cacheteó hoy Alito, ni lo corrieron de ningún lugar, ni le preguntaron por su modus vivendi, solo sus pares lo despreciaron no concediéndole su capricho a presidir nuevamente el Senado de la República y fue contra esa ofensa que recetó urbi et orbi la tinta que dejo correr cual locura y sin suerte, porque no creo que nadie desee leerlo.

Solo él, ¡claro, según él!, es capaz de defender dignamente a la patria, sus compañeros senadoras y senadores son un hato de pusilánimes, y el Senado un campo de batalla, no institución política y democrática.

Pero tengo para mí que en las motivaciones del in-ínclito y su soflama no hay ni osadía ni patriotismo. El valiente no va por la vida haciendo ostentación de su bravura, simplemente lo es cuando tiene que serlo. Lloroña se aduce necesario porque se sabe superfluo, desdorado y apestado, y se hace el épico porque está cierto que su fuero no le será suficiente para protegerlo de una posible persecución judicial norteamericana que obligue a México a abrirle aquí carpetas de investigación. Por eso le urgía regresar a la presidencia del Senado, no para defender a México, sino para defender su libertad. ¡Algo sabrá!

#LFMOpinion
#Parreshia
#Llorona
#Norona
#Valiente
#Fuero
#Senado
#Miedo
#Morena





Comentarios



Luis Farias Mackey

Luis Farias Mackey

Ser o no ser, preguntó Hamlet. ¿Soy éste que soy?, preguntó Quetzalcóatl. ¿Vivo yo todavía?, preguntó Zaratustra. La primera es una opción binaria: sé es o no sé es. La segunda es la trama de la vida misma: ser lo que sé es. La tercera es descubrir si, siendo, efectivamente aún sé es. Vivir es un descubrimiento de lo que sé es a cada instante. Porque vivir es hurgar en el cielo y en las entrañas, en los otros -de afuera y de adentro-, del pasado y del presente, de la realidad y la fantasía, de la luz y de las sombras. Es escuchar el silencio en el ruido. Es darse y perderse para renacer y encontrarse. Sólo somos un bosquejo. Nada más paradójico: el día que podemos decir qué somos en definitiva, es que ya no somos. Nuestra vida es una obra terminada, cuando cesa. Así que soy un siendo y un haciéndome. Una búsqueda. Una pregunta al viento. Un tránsito, un puente, un ocaso que no cesa nunca de preguntarse si todavía es.

Sigueme en: