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Una amarga celebración

Una amarga celebración

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Transformación.

Somos parte del todo universal. Aprendemos desde las raíces y de diferentes culturas y civilizaciones, de las experiencias del pasado y del presente. Sabemos que somos capaces de dominar los elementos, el fuego y la lluvia, viajar a La Luna y al fondo del mar. Sin embargo, muchas veces no podemos modelar nuestro propio yo, con nuestras pasiones y defectos. El odio y el desprecio agobian, se aparecen e infectan nuestras relaciones. Dos seres perfectamente sanos, aparentemente inteligentes, un minuto después, pueden liarse a golpes o acuchillarse, despreciar, insultar y matar, casi siempre por diferencias triviales o emociones incontroladas, ininteligibles.

Entre los griegos Nike es la diosa de la victoria, siempre de la mano de Zeus, el padre de los dioses y de los hombres y de Palas Atenea, la diosa de la sabiduría, las ciencias y la guerra, sus aliados naturales. Por ello, Nike preside siempre las competencias atléticas y las guerras. Se celebra con fiestas y reconocimientos desde su principal templo en la Acrópolis, con invocaciones y ofrendas de laurel. Como se sabe, en la cosmogonía griega, los dioses son antropomórficos; es decir, a semejanza de los seres humanos, con las mismas cualidades y defectos. Con los mismos odios y pasiones.

En la Ciudad de México, en Paseo de la Reforma, se erigió durante el porfiriato, la Columna como celebración del primer centenario de la Independencia. Arriba está el famoso Ángel, que en realidad es Nike, una victoria alada, una ángelita greco- romana.

Entre los mayas se celebraban fiestas para agradecer a los dioses las victorias, para evitar epidemias, enfermedades, malas cosechas, tormentas e inundaciones. Celebraban nacimientos asignando dos nombres para la protección dual del infante recién nacido, matrimonios regidos por los buenos augurios astrológicos, entierros donde el muerto era cubierto de granos de maíz para ser aceptado en el otro mundo. En muchas de las fiestas religiosas era al través de la sangre como se rendía tributo a los dioses. En las fiestas del Chaac se auspiciaban, además, buenas cosechas. En el Juego de Pelota, el perdedor era sacrificado.

La historia nos enseña que siempre es mejor ganar que perder y que para trascender debemos ser magnánimos en la victoria y dignos en la derrota.

Hoy celebramos dos años de la victoria, aunque con amargura. Soy consciente de que no es suficiente lo realizado y de lo mucho que falta por hacer, de las enormes dificultades que enfrentar.

Como parece, no estoy satisfecho con los resultados alcanzados, pero estoy contento de que las administraciones pasadas anden a salto de mata en el basurero de la historia.

Hace dos años, con la mayoría de los votos a favor, con el 53% del total de votos emitidos, el famoso Peje, ganó la presidencia de la República. Además, todos los estados de la República, salvo Guanajuato y las mayorías tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores. Como dijeran los chinos en su milenaria sabiduría: “de derrota en derrota hasta conseguir la victoria”.

En tanto, los que prometieron irse del país si ganaba Morena, no lo han hecho, ni parece que lo harán, salvo los muy ricos o los perseguidos por la ley. Sin embargo, lo que si han hecho es construir un importante frente de oposición desde los medios de comunicación con mucho dinero y amplia crítica, que ataca todo lo que hace o deja de hacer el presidente de la República y la presente administración. No sé si les dará fuerza para atraer a su favor los votos necesarios el año próximo, pero es tal la indignación de periodistas y medios antes beneficiados que la manipulación informativa está vigente y actuante.

A muchos otros, de golpe en golpe, como a mí, se quiere ir la esperanza. Sin embargo, aún confió, no se puede fallar, sería una traición imperdonable y además, no se cumplen aún ni dos años de gobierno, como explicación adicional.

Sabemos que en la pandemia el gremio de los artistas y artesanos ha sido despreciado brutalmente. Y ni Cultura, ni el INBAL, o Educación han contestado a las solicitudes de apoyo tan necesarias para muchos creadores y trabajadores de las artes.

Sabemos que votamos por un mejor país, para construir un México menos pobre, con mayor desarrollo y con mejor distribución del ingreso y la riqueza. Y lamentablemente aún no hay avances relevantes.

Entendemos que en estos meses de gobierno ha habido pifias y victorias.

Las primeras han concitado enojo y frustración. Por ejemplo: la prolongada división entre fifís y chairos, siendo todos mexicanos. La presunción pública del detente milagroso fue a todas luces una referencia desafortunada y, para muchos, ofensiva. Los besos y abrazos una ridícula propuesta. La felicidad impuesta con buenas intenciones es absurda frente a una realidad de carencias. La patética declaratoria reiterada de “portarnos bien”, que suena a admonición de cura del Bajío, o vulgaridad de cuarta.

Así como, por ejemplo, su confirmación humanista pero no feminista.

Lo anterior muestra que el presidente de la República es ante todo, un predicador, formado en la repetitiva lucha de la oposición. No ha aprendido a ser presidente de todos. Aunque bien intencionado, es poco convincente para todos los mexicanos y poco confiable en tiempos de crisis para las clases más acomodadas.

Creo, sin embargo, que estos meses de gobierno han traído cosas buenas como los programas de bienestar social. El programa de Educación pública. El aumento al salario mínimo. La reiterada lucha contra la corrupción, aunque no se vean legalmente procesados los machuchones de siempre, criminales de cuello blanco y narcotraficantes, promotores de violencia o se les deje ir por falta de méritos o errores en los procesos.

Hay muchos que requieren pagar culpas por corruptelas y agresiones sociales que viven en el dolce farniente, o lo dulce de no tener que hacer ya nada en su vida y con herencias seguras para tres o cuatro generaciones más.

Es tiempo de traer a cuentas a todos quienes sustituyeron con agüita los medicamentos contra el cáncer y no se vale regresarles los activos robados, los que hicieron negocios con las constructoras extranjeras, quienes no han pagado impuestos, incluso prediales y presumen de sus influencias, es preciso enjuiciar a periodistas sinvergüenzas y llevar ante la ley a expresidente ladrones.

Hay mucho que hacer en el combate a la corrupción, más allá de repetir las mismas intenciones todas las mañanas de lunes a viernes y decir que se tienen que barrer las escaleras de arriba a abajo.

Y hay que aclarar suficientemente los casos de los servidores públicos de Morena acusados de abusos y corrupción.

Y actuar en contra de los organismos autónomos, donde se presumen excesos y abusos. Hablará que probarlos, más allá de martirizarlos con reiteradas acusaciones mañaneras, que primero causaron escozor y como tanto va el cántaro al agua, ahora sólo generan burlas y risas.

Muy bien haber metido orden en las estancias infantiles donde había miles de niños inventados. También haber cancelado el aeropuerto de Texcoco negocio planeado y repartido entre políticos del pasado, muy bien intentar rescatar CFE y Pemex, sobretodo para reducir a mediano plazo las importaciones, cada vez más costosas y regular la participación de los extranjeros en el mercado. Muy bien el SAT cobrando impuestos, evitando condonaciones y simulación de pérdidas. Muy bien la Unidad de Inteligencia Financiera, aunque la Fiscalía no trabaje al mismo ritmo y aparezcan celos y distanciamientos.

Muy mal utilizar la Guardia Nacional como muro para detener el flujo de población centroamericana migrante hacia los EUA. Pésimo ir a Washington de comparsa con el insolente anaranjado de Mr Truuump en estos tiempos preelectorales, aunque las presiones sean inimaginables y por fin, entre en vigor el Tratado trilateral.

En verdad, la pandemia no se ha controlado, ya mero llegaremos algún día al pico con todo y rebrotes y miles de muertos. Es nuestra naturaleza, prueba y error.

La violencia persiste y no se abate. La pobreza crece. La clase media sufre y desaparece. El desempleo aumenta. El crecimiento es negativo. El desarrollo es inexistente. La felicidad institucional anda escondida. Aún está por verse si los 3 mega proyectos preferidos: Tren Maya, aeropuerto Felipe Ángeles y Dos Bocas, son el éxito que se requiere.

Mención especial merece que la violencia en el país no se contenga aún y que los malandros se atrevan a atacar al secretario de seguridad ciudadana de la CdMexico. Es obvio que es urgente dar un buen golpe de timón para obtener resultados positivos y dejar atrás la incompetencia.

En Oaxaca tiembla, las comunidades vecinas están en guerra y la pandemia avanza; en Culiacán son frecuentes los enfrentamientos entre bandas; en CdMex son cada vez más los muertos, los enfermos, los contagiados, las balaceras sin ton ni son; cada vez más retozones son los gobernadores de Jalisco y Tamaulipas por ejemplo. En Guanajuato la violencia crece a diario y el huachicol se extiende. En gran parte del país también aumenta la decepción.

Amigos míos preocupados por mi salud mental me envían mensajes para apurarme a abandonar mi aliento. “Ya estuvo bueno, dicen convencidos, son todos iguales. Hay ya un vacío de autoridad.”

Hoy voy a celebrar, pero sin campanas al vuelo como hace dos años. ¡Ah… qué tiempos aquellos!





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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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