PROHIBIDO PROHIBIR

Guía ética

Guía ética

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La lógica del voluntarismo cuasireligioso.

Está en nuestra genética. Parece que necesitamos siempre de papá-gobierno para todo. Que nos diga cómo comportarnos aceptablemente en sociedad, que nos mime, aconseje y el gran Tlatoani nos proteja de las inclemencias del tiempo y de las carencias.

Es el nuestro, en general, un pueblo que merecería estar o casi siempre ha estado sujeto a curatela, siempre menor de edad. Sin asumir las responsabilidades del hombre y la mujer educados y socialmente productivos.

El mito se envilece cuando oímos, hasta la náusea, que el pueblo es sabio y que somos el mejor pueblo del mundo.

Y así, ya editaron alrededor de 8 millones de Guías Éticas para promover, por fin, cómo debemos comportarnos en este país maravilloso.

Aquí, donde todas las reglas se rompen y los poderosos hacen lo que quieren, no se usa tapabocas, se roba, se mata. Crecen los feminicidios y el abuso a los desprotegidos. Los narcos dominan pueblos enteros. Y las complicidades van por todas partes. La justicia es selectiva y mandan los elegidos.

Sin embrago, es cierto, las cosas han mejorado un poquito en esta administración, pero sólo un poquito.

Pero no nos preocupemos más.

Un grupo de notables consentidos y aleccionados presentaron la Guía Ética de la 4T , inspirada en la cartilla moral de Alfonso Reyes, cuya justificación plena, fue para ser usada en la campaña de alfabetización de los años cuarenta del siglo pasado; y, con cierto paralelismo, con el Libro Rojo de Mao. Y, desde luego, con el famoso Manual de Carreño.

Se trata de influir en el comportamiento de los mexicanos para recibir aplausos y caminar juntos hacia un idílico país de buen comportamiento definido exante, en la lógica del voluntarismo cuasireligioso.

Se subraya el deber ser. Cómo los gobernantes desean y aprueban ser y quieren (sugieren) cómo debemos todos comportarnos para ser felices en la “convivencia pacífica”.

Sin embargo, la terca realidad se impone.

Otra vez la buena intención se corrompe frente al elefante reumático.

La pobreza sigue aumentando, la lucha contra la corrupción de arriba a abajo apenas está en el primer escalón, es de un mínimo atisbo y la violencia y la inseguridad no aminoran a pesar de los números oficiales que en efecto, corresponden a un país oficial de fantasía, no al nuestro.

Así que sólo faltaba esta Guía (voluntaria), para que todos estemos ciertos de que la transformación abarca cuerpo, espíritu, deseos y alma.

Es una especie de Biblia vulgarcita en unos cuantos capítulos sintéticos. Quién los recite de memoria, aunque no los cumpla en perversa consideración, podrá ser candidato de Morena en el 21 sin pasar por las encuestas.

Este ejercicio de dominación y aggiornamento me separa de la 4T.

Para mí, con todo respeto, es una muestra más de una forma generalizada de estupidez que da el poder y contiene faltas parecidas a las de los históricos gobiernos dictatoriales que tanto hemos criticado y despreciado.

La intencionalidad y contenido de la susodicha Guía bien la pudieran firmar Franco y Pinochet.

Que el gobierno actual siquiera sugiera cómo debo de comportarme más allá del pago de impuestos y el cumplimiento del sistema jurídico constitucional y su reglamentación, no sólo es una afrenta, sino una vacilada.

Mejor que ocupen ese dinero en mejorar los sistemas de salud, en resolver las inundaciones de Tabasco, en imprimir buenos libros de Borges, de Paz, de Pellicer, de Sabines, de Arreola, por ejemplo y ocupen su tiempo en mejorar la educación y reducir el analfabetismo.

De la primera palabra a la última la Guía es controvertible.

Es un insulto a la mediana inteligencia del mexicano y una clásica forma de subrayar que: si acaso no piensas y actúas así, estás equivocado y, desde luego, no eres buen mexicano, ni digno cuate morenista.

Vaya, en contraste, hasta la Iglesia Católica se ha vuelto por necesidad más flexible; por ejemplo, ya no existe el purgatorio y algunos santos están en revisión. Y el Papá Francisco ha modernizad dogmas centenarios y aplaudido las relaciones diferentes.

La Guía es una afrenta para todos, sólo falta que la incluyan como apéndice en los libros de texto gratuitos.

Es como dijera un viejo cínico que tuve de jefe en Hacienda: aquí sólo hay una sopa, la otra ya se acabó y al que no le guste, no come. Por cierto, que este espécimen, terminó renunciado, flaco, famélico y despreciado.

En efecto, la tal Guía es un compendio de buenas intenciones y obviedades, que merecen palos.

Para cualquiera que haya terminado la primaria es una majadería irrespetuosa, donde la soberbia de los copistas autores campea. Y merecerían regresar a cursos de capacitación para no dañar a su jefe.

El gobierno de la 4T, especialmente debiera de cumplir lo urgente, lo necesario y olvidarse de dar lecciones de comportamiento social con obviedades. Mejor practicarlas a diario.


Más aún, el gasto aplíquese para reducir la violencia. Aplíquese para crecer y mejor distribuir ingreso y riqueza.

Métase a la cárcel a los corruptos y déjese de escudar en que “la Fiscalía” es autónoma, ya sabemos que camina a paso de caracol, con magros resultados. Sólo a Chayito le cargaron la mano. La misoginia y el odio, además, de la estafa, también contribuyeron.

Si este mamotreto de Guía en realidad contribuye a nuestro mejor comportamiento ético y social, con gusto reconoceré mi error, pero creo que terminara’ en el boiler, para contribuir a un buen baño con agua caliente, que quite las costras enlamadas.

Por cierto aún hay comunidades enteras que no tienen agua potable.

Estoy seguro que “ el bienestar espiritual, político, social, económico y ambiental de los mexicanos”, deberá alcanzarse cumpliendo la ley.

Mejorando la distribución del ingreso y la riqueza, con producción y productividad, creando empleos, acabando con la informalidad, gobernando para todos con tarjetas de bienestar para población vulnerable, que por cierto no se reparten con oportunidad.

Se requiere una política social inclusiva. Promover la inversión productiva. Fomentar el crecimiento y el desarrollo.

Asimismo mejorar el sistema de justicia que está muy deteriorado, construir un país pacífico y por tanto fomentar l a paz con cuerpos policiacos eficientes.

La dignidad de los mexicanos sólo se obtiene con empleos bien pagados y elevando el nivel de vida .

Más de la mitad de los mexicanos son pobres y diez millones más miserable. El 35% de los más ricos se quedan con el 75% del pastel.

Como dice el número uno de la síntesis de la Guía : “evitemos imponer nuestro mundo al mundo de los demás”.

O, caminando y meando pa’ no hacer charco.

El número 6 es otra joya: “no hay mayor alegría que la felicidad de los demás” ?

A chillidos de marrano oídos de carnicero.

Y el 17: “No es más rico el que tiene más, sino el más generoso”

Ya comí, ya bebí, ya no me hallo aquí

Mientras las carcajadas se oían en todo el país.

Ya la hicimos compadre.

De lengua me como un taco





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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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