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La crítica: hacia una explicación integral

La crítica:  hacia una explicación integral
Comprender

La crisis es un momento definitorio del fenómeno social y es consecuente y consustancial a la crítica a favor o en contra.

Nuestros pensamientos, conductas y emociones, están siempre vinculados a nuestra experiencia vital.

Es decir, la mirada que hacemos de situaciones específicas está determinada por nuestros propios valores.

Lo subjetivo es crítica, por lo que, en realidad, es una opinión.

Ningún gobierno da gusto a todos. Por ello se justifica plenamente la existencia de diferentes alternativas organizadas en partidos políticos con distintos programas y resultados.

Por ejemplo, hemos sido testigos del ataque al Capitolio en Washington D.C. de una manera destructiva, inimaginable en la capital del Imperio; y, sin embargo, considerada en la Escuela de Frankfurt, en el planteamiento y desarrollo de la Teoría de la Crítica Social (Adorno, Marcuse, Habermas, Benjamin...).

En efecto, en los EUA, hemos vivido una inédita confrontación entre republicanos y demócratas, donde privó la emoción y la violencia.

Sin embargo, a partir del 20 de enero próximo, el presidente electo Biden y su equipo, dominarán la presidencia de la República, el Senado y la Cámara de Representantes (diputados). Lo que no ocurre desde hace 60 años. Una trifecta perfecta auspiciada por la misma crítica social.

En tiempos de crisis, es decir, cuando se ejecutan acciones públicas o privadas de trascendencia frente a problemas torales, como la pandemia, la caída del producto, el pago de deuda, la distribución del ingreso, o el futuro de las empresas, la ampliación del mercado, sus precios y costos, los cambios de gobierno, por ejemplo, se revela la historia de nuestra conciencia de la realidad, de la efectividad y capacidad de organización y cultura para cumplir metas y objetivos de bienestar y éxito. Y desde luego, se exacerba la crítica.

Siempre habrá quien diga que se hizo muy bien o muy mal. En general, impera en la opinión crítica el maniqueísmo ideológico que distingue la deconstrucción prevalente de la emoción frente a la razón objetiva de los hechos.

Lo mismo vale para distintas instituciones sociales como el Estado, el régimen político dominante, el sistema de salud y bienestar, las relaciones y actividades económicas y laborales, familiares, del contrato político, de comunicación entre distintos grupos sociales e incluso en relaciones personales.

Como en el teatro, algunos aplauden y otros no. Mucho depende de cómo nos afectan los cambios y su costo.

Hay quienes están de acuerdo con políticas públicas que tienden a combatir la pobreza y la corrupción y tratan de elevar el nivel de vida de la población en general.

Como cuando la presente administración lucha por reducir las circunstancias de dominación, privilegio y opresión.

Otros grupos están interesados en mantener el status quo que ha definido el patrón dominante de acumulación y concentración del ingreso y la riqueza por décadas en México

¡Y cómo no va a ser así! …si en nuestro país apenas desde hace unos cuantos meses pagan impuestos los más ricos, en un hecho histórico anterior de cinismo y abuso.

Así que es natural que, en la polarización social actual, nuestro ambiente se distinga, entre otras consideraciones similares, por la crítica social irreconciliable.

En efecto, México es la unión de muchos mosaicos diferenciados. Un norte con mayor riqueza y un sur con enorme pobreza. Un centro en vías de desarrollo y el resto subdesarrollado, con enormes carencias.

Somos un país donde alrededor del 90% de la población posee sólo el 10% de la riqueza nacional; el 10% más rico controla el 90% de la riqueza restante y el 1% concentra el 29% de ella. (INEGI).

Ese es el marco de referencia, imprescindible para avanzar en la comprensión de la crítica social actual. En su definición, metodología y efectos, que es generalmente la expresión de las contradicciones entre los programas de gobierno y los resultados frente a la ideología dominante y los grupos vulnerables o de menor influencia económica, cultural y política en la sociedad.

Morena domina el Ejecutivo y el Legislativo, sus acciones han insistido en el combate a la corrupción, la reducción de la violencia y la pobreza, con la conocida insuficiencia de recursos financieros. No nuevos impuestos. No deuda.

En cambio, en administraciones anteriores se promovió la realización de negocios con prebendas desde el sector público. La Estafa Maestra, Odebrecht, las constructoras españolas privilegiadas, la venta o alquiler de plataformas petroleras a políticos, las concesiones mineras, turísticas, hoteleras, los campos de energía eólica con contratos con comisiones. Las prebendas infinitas para quienes garantizaron ganancias. Negocios privados con recursos públicos.

Al mismo tiempo la crítica social, desde muchos ángulos, ha dicho que el pejePresidente es mentiroso, en parte por sus propias expresiones mañaneras que parecen de ingenuidad política y son muy polarizantes, como echarle gasolina al fuego.

A contra sentido, el gurú de la derecha Martin Moreno repite, a mi parecer, con cinismo:

“La destrucción de México está en marcha”.

En realidad se trata de la destrucción del viejo régimen de privilegios que está en marcha en México.

“Impulsó a indeseables en el Congreso y a un incapaz en el manejo de la pandemia”.

Seguramente este parcial Martin, hubiera aplaudido a sus contlapaches: Claudio X, Loret, Marín, Brozo, Alemán… que forman parte de la oposición y a mis amigos: Edgar, Oscar y Ciro, afectos a la crítica de ese mismo tenor.

Infinidad de memes, vídeos y columnas periodísticas han concentrado últimamente su odio hacia el “mejor servidor público del mundo” (lo que desde luego es una exageración escandalosa), López Gatell ha sido rebajado a ser prácticamente “el peor servidor público del mundo”, un ejemplo más del maniqueísmo que critica sin más razón que la simpatía o antipatía que responde a la formación ideológica del autor del meme o vídeo, aunque sean incapaces quienes los reproducen de razonar más allá de lo obvio (sin pago de derechos de autor) y generar sus opiniones propias.

Son valga la comparación, como las hordas estadounidenses del asalto al Capitolio, no saben exactamente los porqués, pero se sienten bien identificados al disentir ya que se pierde la responsabilidad individual en la masa de críticas generalizadas y en muchas ocasiones anónimas, irreverentes, iconoclastas, irrespetuosas.

Sin embargo, el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, olvidó que es figura pública, se fue a la playa en fin de semana, lo que de ninguna manera por sí mismo es delito, pero en tiempos de pandemia, es cuando menos de mal gusto, lo que provocó críticas de toda índole. Desde su comportamiento ético hasta su camisa amarilla o su novia boliviana. Así somos.

“Desperdició el ahorro nacional en obras inútiles”.

¿Cuáles? ¿La comunicación Coatzacoalcos-Salina Cruz?
¿El aeropuerto Felipe Ángeles? Frente a Texcoco, inundándose de cabo a rabo y fuente de negocios de políticos pripanistas. ¿El Tren Maya? Su éxito o fracaso se mostrará en pocos años. Se justifica si se valora la necesidad de impulsar el desarrollo de la zona. ¿Dos Bocas? Para evitar seguir exportando petróleo e importando refinados a precios internacionales. ¿Acaso es buen negocio exportar materias primas e importarlas con mayor valor agregado? ¿O sea, seguir el destino del subdesarrollo?

La crítica destructiva o negativa no se centra en la situación objeto de análisis, la utilizan como pretexto para personalizar. Su objetivo es establecer un juicio de valor de la persona de referencia, para infringir un daño u ofensa. Sin aportar argumentos para estructurar un análisis objetivo, se expresa en insultos.

La crítica constructiva o positiva se entiende como una oportunidad de mejora, se trata de proponer soluciones alternativas a los problemas que se definen con la mayor objetividad posible y análisis de escenarios.

En síntesis: “El argumento de Jorge Zepeda Patterson es claro: "mientras la oposición no formule un proyecto creíble para superar lo que ella propició cuando tuvo el poder, desigualdad extrema, corrupción e inseguridad, sus críticas a la 4T tienen una gran falla de origen”.

En las democracias, aún incipientes como en México, quien tiene más votos, gana. Quien gana: manda.

Los que pierden, lloran y opinan la mayoría de las veces sin ton ni son, sólo con emoción, coraje y muchas veces, con kilos de odio a cuestas.




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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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