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Cómo votar

Cómo votar

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¿Sabes votar?

Amigos de diferentes círculos nos piden les digamos cómo votar.

Ojo, no por quién votar, sino cómo decidir su voto.

La mayoría de los electores desconocen el sistema electoral mexicano y éste es tan abigarrado que no pocos desesperan antes de que se pueda enderezar una explicación integral de él.

No somos quien para aconsejar a nadie por quién votar. Ni es nuestro interés hacerlo. Pero sí podemos, al menos, ayudar a entender qué es lo que vota en estas elecciones del 2021 y qué efectos tienen los votos que emitamos.

Vayamos a la encomienda empezando por el principio.


¿Sabes qué vas a elegir?


Estas son unas elecciones intermedias de tamaño monstruoso, mismas que se han conjuntado en elecciones simultáneas e innúmeros comicios para puestos de naturaleza federal y local. El universo es tal que abisma al vacío. De allí la necesidad de proceder con prudencia.

Por ejemplo, en la Ciudad de México se van a elegir diputados federales de mayoría y de representación proporcional; diputados locales de mayoría y de representación proporcional y alcaldes con sus cabildos.

En Nuevo León, por el contrario, se elegirán diputados federales de mayoría relativa y representación proporcional; Gobernador; diputados locales de mayoría relativa y de representación proporcional; presidentes municipales; regidores y síndicos.

Así que lo primero es conocer qué cargos se van a elegir en la entidad federativa de nuestro domicilio. Ver Lista de candidaturas de diputados federales.

Recomendamos ver sobre todo lo relativo a diputaciones Latitud3º12


Hay que ver el árbol, no el bosque


Quizás lo más importante sea tener presente que todas las elecciones del 2021 son locales en el sentido de que no hay entre ellas una elección nacional, como lo es la del cargo de presidente de la República.

Nos explicamos: aunque se vayan a elegir 500 diputados federales (300 de mayoría y 200 de representación proporcional), éstos se eligen en distritos electorales federales distribuidos en todo el territorio nacional. Por ende, tenemos que ver en esta elección (federal) quiénes son los candidatos postulados como candidatos en el distrito federal que corresponde a nuestro domicilio. Lo mismo sucede con los diputados locales, que se eligen en distritos locales; alcaldes, que se eligen en cada municipio o alcaldía y gobernadores que se eligen por Estado.

Esto es fundamental para entender la lógica de esta elección: no se trata de votar a favor o en contra del presidente, de su gobierno, de sus políticas o de su partido. No estamos tampoco ante una elección plebiscitaria a favor o en contra de algo o alguien. Cada elección hay que valorarla en sus méritos y con anteojos locales.

En una elección presidencial, los candidatos presidenciales lo son para toda la república y en todos los distritos federales, de allí que se dé lo que se conoce como el voto de arrastre: el candidato presidencial y su presencia nacional arrastra consigo a las candidaturas locales, dándose el caso que muchas veces los electores no saben por quiénes están votando por sus diputados (federales y locales), ni por presidentes municipales, hasta que los sufren.

Repetimos, esto es sustantivo: toda la lógica de estas elecciones es local. Los estrategas de campaña buscarán por todos los medios llevarnos a una discusión nacional entre el blanco y el negro para que no valoremos, en sus méritos y consecuencias, candidaturas que no tienen más naturaleza que lo local.


Averigua quiénes son todos los verdaderos candidatos en contienda


Bien, bajo estas premisas tenemos que valorar cada elección por separado. Empecemos por la de diputados federales.

Aquí hay que considerar que vamos a elegir, CON UN SOLO VOTO, dos tipos de diputados: uno solo por distrito bajo el sistema de mayoría relativa. Los candidatos de mayoría relativa son los que se anuncian en postes y espectaculares y te mandan cartas y avientan propaganda por debajo de tu puerta. Los conoces por nombre y fotografía con la cual tapizan tu distrito.

Ahora bien, para saber bien a bien quiénes son tus candidatos debes acudir a tu credencial de elector. En ella aparece cuál es tu estado, municipio y sección electoral. Con estos datos puedes averiguar en este link quiénes están inscritos como candidatos a diputados de mayoría relativa en tu distrito federal electoral. Entre éstos tendrás que elegir.

Conviene investigues en internet quién es cada quien, qué ha hecho, qué experiencia tiene, cuál es su fama pública, quiénes sus aliados. Recomiendo buscar de atrás hacia adelante. En campaña prevalece la desinformación y la guerra sucia, así que las informaciones recientes lo más seguro es que tengan un sesgo manipulado a favor o en contra. Pero si analizas su pasado antes de ser nominado candidato, posiblemente logres obtener una información menos psicotizada y manipulada.

Obvio, hay que analizarlo con objetividad, sin considerar exclusivamente apariencia o su impostura. Uno podrá tener “gran empaque”; otro ser “excelente vendedor”; y alguno más “la víctima perfecta”; pero no es eso lo que te interesa saber, sino su capacidad y experiencia para el cargo.

Muchas veces los partidos lanzan lo que se llama “campaña sin candidatos”. Esto pasa en los casos en que el candidato es tan malo que cada vez que lo sacan pierde intención de voto. Entonces lo esconden y hacen campaña sin él y sólo con su foto. Checa si es el caso, porque por algo los partidos esconden a sus candidatos.

Averigua sobre todos, no solo de aquél o aquellos que te latan. Te puedes llevar sorpresas.


La trampa se esconde atrás de las boletas


Aquí viene lo más desconocido del asunto y el mayor de los trucos de nuestro sistema de partidos. Cuando votas por el candidato a diputado de mayoría relativa también votas, sin saberlo, por un número indefinido de diputados de representación proporcional. Ver ANEXO UNO.

Déjanos explicártelo de esta manera. Los partidos saben perfectamente qué distritos ganan sin problema, cuáles pueden perder o ganar en la competencia y cuáles no van a ganar o, peor aún, NO LES INTERESA GANAR.

Lo anterior amerita otra explicación. Como lo hemos dicho, cuando tú votas por un diputado de mayoría, votas también por la lista de diputados de representación proporcional de su partido. Los primeros, ya los sabes, son los de las carteleras y se elige uno por distrito. ¿Quiénes son los segundos? Estos son unos sujetos que se ocultan al reverso de las boletas. La mayoría de ellos impresentables, que no ganan en su casa ni por tómbola, pero llegan ocultos en los votos de los candidatos de mayoría relativa.

En la mayoría relativa, por ejemplo, pueden jugar seis candidatos y sólo gana uno: aquel que obtenga más votos. Se da el caso que el que gana lo hace con el 30% de los votos, pero se lleva, sin embargo, el 100% del puesto, que es uninominal. ¿Qué sucede? Que el 70% de los votos restantes, divididos entre los cinco partidos que no ganaron, se pierde. Para evitar esta distorsión, la representación proporcional reparte de manera plurinominal, es decir, entre varios candidatos inscritos en listas de los partidos y de forma proporcional al porcentaje de votos obtenidos por cada partido, un número determinado de curules.

Para ello, el territorio nacional se divide en cinco circunscripciones plurinominales, donde en cada una se juegan 40 diputaciones de representación proporcional y se reparten en función del porcentaje de votos obtenidos por cada partido. Así, si en la circunscripción uno, el partido A gana el 30%, tiene derecho al 30% de 40 curules; el B gana 27%, se le asigna curules en ese porcentaje, así hasta repartir el total de diputaciones en juego en esa circunscripción.

Así, la distorsión sobrerrepresentativa de la elección de los 300 diputados de mayoría relativa se atempera con la de 200 de representación proporcional. Pero la Constitución dispone que en la suma de ambos sistemas ningún partido podrá tener más del 60% de las curules en la cámara de diputados (300 diputados). Y aquí se da un juego muy perverso: mientras más curules de mayoría se ganan menos curules de representación proporcional se pueden lograr, de suerte que a los partidos les sale más barato perder un número significativo de diputaciones de mayoría, y ganarlas, sin mayor esfuerzo, por la vía de sus listas de representación proporcional.

¿Qué hacen entonces los partidos? Definen qué distritos quieren perder, condenándolos al abandono, luego buscan a tontos útiles que acepten ser lanzados como candidatos de mayoría en esos distritos. Las más de las veces son gente bien intencionada, que goza de fama pública como algún deportista, artista, boxeador, cantante o un profesionista reconocido. También puede haber vivales tipo “Juanito”. Una vez postulados los apoyan hasta que ya no haya manera que se echen para atrás y entonces los dejan a su suerte. Los partidos saben que no va a ganar, más aún, no les conviene ganar esos distritos, pero sí que estos candidatos útiles les aporten los votos suficientes para mantener su registro (3% de la votación nacional), con lo que se levantan con el 3% de las 200 curules de representación proporcional: seis diputados. Y por cada punto porcentual adicional obtienen dos curules más.

¿Qué implica lo anterior? Que no basta con que nos guste un candidato de mayoría, sino que hay que considerar, además de si puede ganar según las mediciones de intención de voto en nuestro distrito, quiénes van ocultos tras su nombre y cara en la boleta.

Ejemplo: Rosalía es una maestra muy querida en la comunidad, va por el partido H y goza de todas las confianzas; pero resulta que la intención del voto de su partido en el distrito es ligeramente superior al 3%, contra 33 del que puntea las encuestas y de los que le siguen con 28 y 25, respectivamente, habiendo tan solo un 14% de votos indecisos. Así, suponiendo que el total de los indecisos votaran por Rosalía, no podría vencer al que va en primer lugar.

Además, ocultos tras Rosalía se esconden líderes de partido con 35 años de inmovilidad y mala fama, algunas joyas sindicales perseguidas por sus sindicalizados y liderazgos sociales urgidos del fuero para evitar que la justicia los alcance. Si nos empecinamos en votar por Rosalía, nuestro voto no hará que ella gane, pero sí abrirá las puertas a sus indeseados acompañantes.

En lo personal, recomendamos primero checo las listas plurinominales de cada partido. Basta con valorar los primeros 10 nombres y luego fijarse en los candidatos de mayoría relativa. Finalmente, verificar qué partidos han quedado en los tres primeros lugares de votos en las últimas tres elecciones. Eso nos da un panorama completo de la elección en juego.

No desatender, sin embargo, a los outsiders que de repente se presentan y dislocan circunstancialmente las tendencias estables de un distrito y tampoco a los independientes que pueden arrasar el descrédito que arrastra nuestro sistema de partidos.


Cómo votar


Lo anterior nos lleva al meollo de la decisión de nuestro voto en esta elección.

Por lo que hace a la Cámara de Diputados federales, la cuestión radica en ratificar una mayoría implacable y monocromática, o en asegurar una representación que refleje la pluralidad política nacional. Eso es lo que está en juego. Hay quien considera que es necesario ratificar la mayoría y quien opina diferente. Ello es decisión personal, libre e intransferible

Por tanto, nuestra recomendación es ponderar las posibilidades reales de triunfo y no solo simpatías, gustos, enojos o buenas intenciones sin destino. Determinar con precisión, con mediciones varias de la intención del voto en nuestro distrito electoral federal entre quienes se disputa el triunfo.

Circunscrito lo anterior, valorar objetivamente qué candidaturas (de mayoría y de representación proporcional) me convencen y me convienen más.

Finalmente, el día de la elección votar por aquella opción que entre ellas tenga más posibilidades de ganar. Esto amerita un acotamiento. Si mi inclinación es con quien puntea las intenciones de voto, no hay duda. Pero si mis simpatías son contrarias a él, habrá que considerar lo que se llama ‘voto útil’. Es decir, votar por aquel partido que le pueda ganar, aunque no sea el de mi primera intención de voto. En otras palabras, hay que definir por quién votaríamos en primer lugar y por quién en segundo, en caso de que nuestra primera opción carezca de posibilidades efectivas de triunfo.

Para medir el voto útil en esta elección federal recomiendo consultar el sitio https://voto-util.web.app/


Ojo, no hay que dejarse engañar con las tendencias nacionales u otras elecciones en juego. Hay que decidir con datos de la elección que corresponda y con datos a nivel candidatos. En este caso, de diputados federales. Con ello y sobre ello hay que decidir.


Diputados locales


Lo mismo aplica para la elección de diputados locales al congreso del Estado o de la CDMX.

Los candidatos a diputados locales, de mayoría y plurinominales, los puedes hallar en el sitio web de la autoridad electoral de tu entidad*.


Gobernador


La elección de gobernador, donde las haya, es diferente. No se elige un cuerpo colegiado, ni se tienen dos candidaturas por voto (de mayoría y de representación proporcional).

Es una sola elección y es uninominal.

El que gana mayor número de votos se lleva todo.

Es recomendable hacer caso omiso a guerras de lodo y de las luces de bengala.

Pensar en los problemas que enfrenta el Estado hacia dentro y hacia fuera, y valorar quién a nuestro juicio está mejor preparado y equipado para hacerle frente. Repito, no es cuestión de simpatías sino de interés. Quién responde mejor a nuestros intereses, no a nuestras emociones o simpatías.

Evitar votar con el hígado.

Lo mismo, evitar votar por color. No porque un partido haya tenido en otras elecciones buenos candidatos y gobiernos, nos asegura que en esta ocasión lo haga.

Incluiría, para esta elección del 2021, las tensiones políticas por las que cruza nuestro federalismo. Cualquier Gobernador tendrá que convivir con las pulsaciones que palpitan en la cúspide del poder. Si tu decisión es fortalecerlas, es algo que debes tomar en consideración. Si no, también.

Los candidatos a Gobernador los puedes hallar en el sitio web de la autoridad electoral de tu entidad*.


Presidentes municipales y alcaldes



Finalmente, los presidentes municipales y alcaldes. Estos se eligen con sus cabildos y en ellos también juega la representación proporcional, de suerte que en función de la votación obtenida por los partidos en el municipio o alcaldía, los partidos se reparten los asientos en el cabildo.

El presidente municipal o alcalde en la ciudad de México, es el primer barandal del servicio público; la autoridad más cercana a nosotros y, por ende, la que nos interesa conocer personalmente porque sus decisiones caerán sobre nuestras espaldas sin mediación alguna.

Recomendación, estudiar bien a los candidatos a presidentes municipales (alcaldes), valorarlos en un horizonte de largo aliento, sopesar sus posibilidades reales de triunfo y votar por la opción que, conviniéndonos, pueda realmente ganar.

Los candidatos a presidentes municipales y alcaldes, los puedes hallar en el sitio web de la autoridad electoral de tu entidad*.







*Para accesar al portal del organismo local encargado de las elecciones locales en tu entidad, entrar a este link, allí encontrarás al margen derecho un recuadro en rosa que dice “Resultados Globales, a su izquierda otro que reza “resultados 51, Instituto Nacional Electoral”. Selecciona este último y se desplegaran los 32 sitios de organismos estatales locales, en los que podrás consultar los candidatos registrados a gobernador, diputados en el distrito que te corresponde y presidentes municipales o alcaldes en tu municipio o alcaldía.




Redacción LFM Opinión

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