Girar y girar
Navegando por la Costa Azul rumbo a Italia en mi VW gris azulado, oí por primera vez Gira il mundo Gira, creo que con Domenico Modugno, una canción popular y pegajosa hasta el día de hoy. Oldie pero buena.
Enseña que no importa que pase… hay que seguir. Seguir y seguir la huella. En la guerra o en la paz el mundo seguirá girando. Amanece y anochece, y nos quedamos con una grata sensación de felicidad cuando amamos y de desolación cuando alguien querido se aleja. Incluso cuando sólo sabemos de su existencia en algún valle de lágrimas o de lejano progreso y felicidad.
Somos seres sociales y la soledad por más provocadora que sea termina por hartarnos. Así hemos construido ciudades donde los ciudadanos vivimos más o menos en armonía. Como dijera el maestro Puente, en tercero de secundaria, “nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos,” pero antes vivimos en familia y construimos escuelas e iglesias. Nos enamoramos y amamos de día y de noche. Trabajamos eventualmente para cambiar y mejorar.
Ahora bien: la cuestión es qué tan bien y exitosamente lo hacemos de la mano de nuestros contemporáneos y con valores inmutables y eternos, o casi, y si hacemos amigos o enemigos. Si aprovechamos nuestro tiempo para fomentar la cultura, la civilización, el arte y el progreso. Para erradicar enfermedades y mitigar la pobreza. Para comunicarnos, aprender y enseñar o si viene un loco como Trump, nos cruzamos de brazos y vemos que lo desquicia todo en la guerra y la muerte. En el fascismo, que justifica temporalmente excesos en contra de los otros, los demás, los diferentes.
Hoy en día, si no estás en la lista de los archivos de Epstein, eres multimillonario o pedófilo, eres su enemigo. Eventualmente podrías enfrentar drones artillados, bombas teledirigidas y cohetes con cabeza nuclear que destruirán tu casa, tu ciudad, la humanidad diferente, enfrentada a otra visión y con distintos valores, sólo porque tienes otra religión, otro color de piel o hablas diferente, como dijera el miserable presidente de los EUA: “no voy a aprender su maldito idioma”, y eso lo dijo rodeado de supuestos amigos y subordinados de Latinoamérica que parece no entendieron la mentada.
Su ignorancia es de tal envergadura que jamás entenderá una sola línea del Quijote de la Mancha que desde luego es su antípoda. No leerá ni una línea de Ulises ni entenderá las películas de Fellini, Antonioni o Bergman, o reirá con algún albur mexicano.
Este cínico fascista presidente del país aún más poderoso de la Tierra ha conducido al mundo a la desazón y a la guerra, tanto física como económica y comercial. Ha promovido la estupidez, la bajeza y será reconocido siempre como criminal confeso.
Ha combatido la inmigración en su propio país sin reconocer que su propia esposa nació en otro país y que sus padres fueron migrantes. Escupe para arriba mientras se le hinchan cada vez más las manos y los pies y su fregada gana, junto con su socio, el judío Netanyahu que ha bombardeado a diestra y siniestra, a vecinos cercanos y lejanos.
Il mondo/ Non se é fermato mai un momento/ La notte insegue sempre il giorno/ Ed il giorno verrá / Sttanotte amore non ho piúa te/ A te
Gira il mondo gira.
¿Hasta cuándo la humanidad soportará a los Trump, Netanyahus, Putines y demás cínicos asesinos?
Como dice la canción, hay que seguir y seguir… por más insoportables que sean esos gobernantes que padecemos. Por más vicios y desencanto que enfrentemos.
Más pronto que tarde ese trío de descastados y sus cómplices serán juzgados por crímenes de lesa humanidad como los nazis en Núremberg.
La atolondrada y escatológica actitud de esos susodichos infames no prevalecerá, no puede prevalecer porque sabemos que el bien triunfa sobre el mal, aunque tarde muchos años.
Y tal vez mañana empezará una nueva era, un nuevo intento para construir un mundo en paz, donde prive la libertad y la concordia. Un mundo por el que han luchado los mejores hombres y mujeres de la historia desde su misma creación.
¿Y México? A este país nuestro se le guisa aparte. Vivimos hoy profundamente divididos. Alrededor de 60% a 70% promorena y 40% - 30 % antimorena. Los datos dicen que somos 132 millones de habitantes más 40 millones en extranjero, principalmente en los EUA.
Todos somos guadalupanos, la mayoría antigringos y progringas. Queremos tener un país de fiestas y alegría, pero las narcobandas imponen su ritmo de producción y exportaciones de fentanilo y otras drogas que en su mayoría se consumen en los EUA y Europa, lo que provoca violencia e inseguridad. Muchos jóvenes son incorporados a los negocios ilícitos y también muchos inocentes sacrificados.
Somos el país de los contrastes, pocos multimillonarios y millones de clase media y pobres con apenas lo suficiente para subsistir.
¿Será que por los siglos de los siglos permaneceremos divididos: liberales contra conservadores?
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