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El Guazón y la demencia

El Guazón y la demencia

Foto Copyright: lfmopinión.com

"La locura es un problema central del hombre, y no solamente su desecho o su enfermedad", nos dice Edgar Morin.

El ser humano, al igual que genera maravillosas obras de arte y consagra su poder en sistemas políticos razonables y benéficos, también es capaz de hundirse en el fango de la demencia, en las alucinaciones y creerse dioses y navegar en la persecución de fantasmas y moustruos imaginarios.

Detrás de muchos líderes y conquistadores, ha estado la incipiente locura por alcanzar con codicia el poder a cualquier costo. Muchos asesinos, violadores, secuestradores, empresarios y políticos han caído en la categoría de sinvergüenzas y explotadores capaces de atormentar con crueldad a los demás, dado que en realidad han sido unos enfermos mentales.

"La demencia no ha conducido a la especie humana a la extinción (sólo las energías nucleares liberadas por la razón científica y el desarrollo de la racionalidad técnica podrían conducirla a su desaparición). Sin embargo, tanto tiempo parece haberse perdido, malgastado en ritos, cultos, ebriedades, decoraciones, danzas e innumerables ilusiones...” nos dice Morin.

Las armas nucleares nos pueden destruir, sobre todo en manos de un loco que tenga el acceso a ellas y en su mente justifique su uso. Hasta ahora sólo Hiroshima ha sido la lección que no queremos volver a vivir.

El guazón fue atormentado de niño, sufrió de violencia infantil y su mente quedó atrofiada, terminó siendo un payaso para ganarse la vida, hasta que decidió sacudirse la injusticia y el abuso por sus propias manos y comenzó a eliminar los obstáculos, sin sentimientos de culpa y con una risa pintada de llanto y sufrimiento.

Como humanidad, hemos progresado a pesar de tantos dementes que han circulado por este planeta con el rostro de militares, profetas y salvadores. Artistas, cómicos y científicos han hecho grandes obras entre la genialidad y la locura, pero al fin y al cabo han creado algo positivo para la historia. Mientras que hay vestigios de mentes dañadas y obscenas que han justificado sus desastres y destrucción a base de fantasías y estúpidas creencias.

Parece que la genialidad creadora duerme junto a la locura, como en la dualidad del caso del Dr. Jekyll y Mr Hyde, magnifica obra de Robert L. Stevenson.

Los inteligentes tanto como los tontos, pueden ser unos dementes en potencia y hacer las locuras que sus desenfreno y descontrol que su mente estropeada les dictamine, en el momento menos esperado. El furor y la pasión pueden incendiar en un instante la locura de cualquiera, y sacar lo peor de nosotros mismos sin que tengamos freno alguno.

"La posibilidad del genio viene del hecho que el ser humano no es completamente prisionero de lo real, de la lógica (neo-cortex), del código genético, de la cultura, de la sociedad", concluye Morin.

"También la educación debería mostrar e ilustrar el destino con las múltiples facetas del humano: el destino de la especie humana, el destino individual, el destino social, el destino histórico, todos los destinos entrelazados e inseparables. Así, una de las vocaciones esenciales de la educación del futuro será el examen y el estudio de la complejidad humana. Ella conduciría a la toma de conocimiento, esto es, de conciencia, de la condición común a todos los humanos y de la muy rica y necesaria diversidad de los individuos, de los pueblos, de las culturas, sobre nuestro arraigamiento como ciudadanos de la Tierra..."

Y lo que señala Morin también incluye a los dementes y despiadados, con quienes también tenemos que convivir en este planeta.


Guillermo Dellamary

Guillermo Dellamary

Dr. Guillermo Dellamary Soy un psicólogo, filósofo, con más de 30 años de experiencia y buscando ayudarte a vivir tu vida de una mejor manera.

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