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Una mañanera vespertina

Una mañanera vespertina

Foto Copyright: lfmopinion.com

Faltó lo específico.

Como decía mi abuelo: “El niño Chucho quedó peinado, con el pie lavado y sin rosca”. Tanta expectación y le faltó carnita al texto del informe… o más trabajo y explicación sobre cómo realmente reactivar en serio la economía y para todos los mexicanos, no sólo para los sectores menos favorecidos en tiempos de pandemia, recesión y de profunda crisis por venir. ¿Será ese el tamaño de la incertidumbre, o… de la improvisación?

El V Informe de Gobierno, sin embargo, tuvo la virtud de la solitaria brevedad, varios medios lo anunciaron con un dejo de ironía despectiva disfrazada “…un informe que reflejará a cabalidad la situación del país, pués el presidente estará solo…”

En efecto, el Plan para la Reactivación de la Economía, de la mano del Plan Nacional de Desarrollo, quedó por definirse, por ejemplo, próximamente a detalle con respecto a la tarea de salvamento de Pemex, que parece titánica.

El comienzo fue prometedor. Saludos a la bandera tricolor, al águila y la serpiente, con decisión y sin los errores del anterior que hacían avergonzar desde La Gaviota, hasta los cadetes del Heroico Colegio Militar.

Un reconocimiento necesario, se trata dijo el famoso Peje, de “la incertidumbre a la salud, a la economía y al bienestar de nuestro pueblo”.

Una línea abajo defiende con pasión su apego a la verdad y a la expectativa de que se trata ciertamente, de una crisis transitoria que sabremos derrotar (el pueblo), pues nuestras fortalezas son más que nuestras debilidades.

Por ningún motivo regresaremos al pasado. No habrá aumento de precios internos de combustibles. Se trata de no aumentar la deuda pública en términos reales.

Si subirá la producción de gasolinas para reducir su adquisición en el extranjero y amortiguar la irracional exportación de petróleo crudo e importación de gasolinas. Se reducirá la carga fiscal de Pemex, lo que significa que pagará menos impuestos y aumentará su disponibilidad para operación.

Se espera un mayor impacto en la función social por parte de la Banca de Desarrollo, en otro tiempo despreciada, o minusvalorarla, salvo claro está, cuando Banobras le otorgó un crédito millonario y blando a su director general a meses de haber tomado posesión. Bien se sabe, los banqueros tienden a apostar con mínimos riegos. Por ejemplo, ese mismo director general meses después llegó hasta la presidencia de la República y colorín colorado o mejor aún: azul pintado de azul. Pues a esa y otras maniobras parecidas se refirió el presidente al reiterar el combate a la corrupción como eje de su empeño en la transformación del país.

Se liberarán recursos para fines sociales con base en la austeridad; se reducirán los sueldos de servidores públicos de mayores niveles y responsabilidades; ellos mismos no gozarán de aguinaldo; se reducirán los gastos gubernamentales en publicidad, (al fin tenemos las mañaneras incluso los fines de semana); por supuesto los viáticos serán menores y a lo mejor nuestros representantes pagarán de su propio peculio las cuentas de bares y antros; en general se reducirán también gastos de operación (no indispensables) y compras a proveedores y empresas (lo que imagino arqueó las cejas y provocó vómito a más de uno de los acostumbrados a ser antes consentidos oficiales).

Se harán más y más rápidas las enajenaciones vía subastas o rifas de los bienes incautados a criminales narcos o servidores públicos corruptos, para contento también del responsable del sugestivo Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. Por cierto, y como a la ocasión le pintan calva: ¿Cómo irá la rifa del avión? Corrijo, la rifa de la parte alícuota proporcional… etc.

Con fanfarrias la burocracia recibió el anuncio: no habrá despidos, pero se incrementará la eficiencia, la entrega, el espíritu de servicio, la austeridad (franciscana) y la honestidad total (como se acostumbra decir en ámbitos religiosos). ¡Ah! ya caigo, ¿como la de los hermanos templarios descritos en el Libro Negro, o el indubitable pregón entre los otros hermanos cristianos?

¿Y el sector privado? Se agradece el solidario espíritu de servicio de no despedir y continuar pagando (hasta donde se pueda y alcance) los sueldos de sus empleados. ¡Bravo!

No debe de haber sorpresas, lo dicho, dice que ha sido lo mismo desde hace muchos años y que éste es el proyecto por el cual votaron millones de mexicanos. Ni una palabra más ni una menos.

Habrá que subrayar “no se privatizarán las ganancias ni se socializarán las pérdidas”. La estrategia es la suma de tres factores: Incremento de inversión pública, incremento del empleo hacia pleno empleo (con énfasis en construcción) y honestidad.

Sabemos además que la Bolsa para la contingencia es de cerca de un billón de pesos. Que la crisis no deberá destruir la economía popular, ni el sistema de bienestar, que se otorgarán alrededor de un millón de créditos a pequeñas empresas tanto formales como informales. Que se calculan alrededor de 45 mil millones de pesos disponibles de recaudación, es decir, 7% más que en 2019.

Sabemos que para la contingencia se requieren con urgencia alrededor de 9 mil médicos y especialistas y 13 mil enfermeras/os. Muchos ventiladores, equipos médicos y camas para enfermos, en miles.

En efecto, faltó lo específico, además de las buenas reiteradas intenciones, ¿dónde está el programa de apoyo para reactivar la economía de la nación? Con la sola inversión pública no alcanza. ¿Qué se hará para evitar bancarrotas y cierres de empresas privadas y apoyar el deteriorado nivel de vida de millones de trabajadores y empleados más allá del salario mínimo? ¿Cómo evitar que desaparezcan las llamadas PyMES y miniPymes?

Sabemos que toda comparación es chocante, más aún con respecto a nuestros primos ricos. En los EUA, por ejemplo, a pesar de Truuump, se aprobó un acuerdo bipartidista donde, entre otras medidas, se otorgarán créditos blandos (algunos irrecuperables) según sea la importancia regional del área de actividad, se amplían los recursos para pago de desempleo (lo que no existe en México, salvo vía las Afores, en forma muy limitada) y se promueve un trámite de protección empresarial para garantizar el pago de salarios, se pospusieron, en forma selectiva, por un par de meses pagos obligatorios de rentas en locales comerciales y casas habitación (California), se enviarán a las cuentas bancarias de la mayoría de los ciudadanos apoyos por $1,200 dólares más $500 por cada infante. Bajó unos centavos el precio de los combustibles y las compañías de electricidad ofrecen descuentos. Varios senadores, diputados y la élite de los negocios han donado sueldos a causas sociales, los bancos de reparto de comida gratuita se ampliaron y se amplió también el plazo para la presentación de impuestos anuales.

Y, un último, como en los corridos, la despedida: ¿qué significa en realidad la mención al presidente demócrata número 32 de los EUA, Franklin Delano Roosevelt, uno de los actores de la recuperación de la llamada mayor depresión del siglo pasado? ¿Será un presagio de lo que viene o un simple guiño al futuro electoral?

Por lo pronto, después del informe trimestral, el peso mexicano sigue devaluándose frente al dólar. Se dice que le falta carnita para recuperarse, por otra oportunidad pospuesta.

En efecto, “nada de lo humano (nos) es ajeno”. La gravedad de la epidemia y la recesión obligan a diseñar y ejecutar con urgencia las mejores prácticas y otras medidas extraordinarias en favor de la salud, de la economía y del bienestar, más allá del combate a la corrupción.





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Arturo Martinez Caceres

Arturo Martinez Caceres

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