LO DE HOY

Tiempos difíciles

Tiempos difíciles

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¿Y luego?

Carlos González Blanco
Colaborador Invitado



*¿* Qué pasó que repentinamente todo se descompuso *?*

Iniciamos el 2020 con las ilusiones de estilo y planes que en un tris, simplemente se esfumaron

*¿* Que pasó que hoy nos dan las 12 del día en casa *?*, a muchos recién levantados, otros nos vemos en el espejo, barbones y medio ojerosos, *¡¿* Quién lo hubiera imaginado *?!*, creo que nadie; nos sorprendió a todos, ahora es nuestra realidad y nos impone *tiempos difíciles*.

El virus, llegó para quedarse, *tarde o temprano nos contagiará a todos, eso es seguro e inminente*, ahí están los hechos, las experiencias históricas de pandemias, las de otros países, del nuestro y los estudios internacionales que nos obligan a entenderlo.

Sobre este tema, hay muchas confusiones, lo peligroso son las mentiras o historias extrañas de conspiraciones, contiendas hegemónicas o hasta maquinaciones ultra humanas como la de Thanos de Marvel; cada quién decide qué quiere creer, hasta donde se deja engañar o qué pensar, pero en ese libre albedrío, la ignorancia y el desdén por la información correcta confunde y propaga el peligro entre las sociedades, el punto y eso es lo crítico, es que ahora debemos decidir con tino ¿Qué hacer para sobrevivir con nuestras familias? Y de manera especial, *¿Con qué actitud?*, ése es el tema en que debemos centrar nuestra atención.

Nuestra crisis, no se limita a la pandemia, ya arrastrábamos una debacle económica, política y social auspiciada por malos gobiernos corruptos, banqueros voraces, mafias y violencia crecientes que se agravaron con la gestión de un nuevo gobierno mediocre, locuaz y de ocurrencias, incoherente y muy limitado en sus talentos que ha tomado decisiones penosamente contrarias a la inteligencia y al bien público.

*¿Dónde estamos parados?.*

Veamos.

*1.- Los números de la pandemia.*

Al escribir estas líneas, el país ha reconocido, 72,179 casos, 16,573 pacientes activos y 8,182 muertos equivalentes a 64 muertes por millón de habitantes.

Pero también, hace más de un mes, reconoció que sus números no recogían los datos actuales sino aproximadamente de quince días anteriores, ni los del sector privado ni los no confirmados ni los asintomáticos, ni los invisibles, que no hacía más pruebas que las mínimas que consideraba necesarias, que atendía enfermos por teléfono, que recomendaba no acudir a los hospitales y que para conocer la realidad, debían multiplicarse sus números oficiales por entre 8 y 12.

Luego, ante la lluvia de críticas reculó para precisar que la multiplicación debía hacerse por 8.2.

No obstante, diversos críticos nacionales e internacionales afirmaron que para aproximarnos a la realidad debían multiplicarse esos números por, ¡Asómbrese!, entre 30 y 50.

Amigo lector, haga sus multiplicaciones y percátese de que, si los números oficiales son aterradores, los que corresponden a nuestra realidad alcanzan calificativos escalofriantes por la capacidad de seguir contagiando y sembrando lutos.

Lo grave es que, cualquiera que sea la verdad, diario aumentan, esta semana rebasamos tres veces nuestros récords de contagiados y por supuesto el número de defunciones; sólo ayer, se sumaron a la estadística casi 3,000 recién enfermos y si esa es una cifra alarmante en esta historia negra, *¡La realidad es feroz!*.

Tengamos presente que se trata de un problema de complejidad sin precedentes, es mundial, ha rebasado a casi todos los gobiernos del mundo, que por cierto, han asumido diferentes visiones y estrategias de enfrentamiento y resultados del asunto, casi todos con muy poco éxito, el virus es toda una amenaza y se propaga sin clemencia.

No hay gobiernos mágicos, ni expertos infalibles, ni super exitosos en este tema, cada pueblo tiene sus complicaciones.

El nuestro con todo y sus deficiencias, logró montar una estructura de atención médica importante que se mantiene al límite de su saturación y dice tener capacidad para continuar en la lucha.

Ojalá así sea.

*2.- La esperanza*.

La más anhelada, es una vacuna salvadora, empero, es muy difícil crearla, los expertos explican que el virus es intensamente mutante y que eso lo hace imposible.

Lo más probable, es que se desarrollarán antivirales poderosos que inhiban sus daños y esa, es la solución farmacológica que están buscando las más brillantes inteligencias en laboratorios de todo el mundo.

Todos deseamos que tengan éxito y que en el futuro, logren convertir la infección en una transitable gripita como ha acontecido con otros patógenos.

En tanto hay tratamientos novedosos que poco a poco van demostrando éxito, unos a base de transfusiones de plasma de pacientes que han superado la enfermedad, otros a base de anti virales, anti coagulantes con apoyo antibiótico y antiinflamatorio, con base en esos se estructuró el protocolo oficial de atención médica y ha resultado exitoso en la mayoría de pacientes *con la condición de que se atiendan a tiempo*, los que llegan tarde y se entuban, han tenido una mortandad de 8 de cada 10 por encontrarse en condiciones irreversibles.

Como es lógico, los países que han anunciado avances importantes en la elaboración de vacunas y en sus tratamientos, son quienes invierten en ciencia y donde hay laboratorios experimentales calificados, varios de ellos nos sorprenderán, ojalá, antes que el caos sanitario nos colapse de manera más dramática.

Empero, es evidente que tendrán que pasar muchos acontecimientos para que esos fármacos novedosos sean seguros, luego, lleguen a México en cantidades que alcancemos todos; por eso, *la esperanza de sobrevivencia radica en el tiempo que duremos sin contagiarnos* y si llega a pasar lograr atención profesional de calidad inmediata.

Por eso, debemos orientar nuestras decisiones a evitar el contagio y preservarnos vivos y sanos hasta que lleguen esos fármacos.

*3.- La economía*.

El daño es irreversible y creciente, nos lastimará mucho más a todos.

El cierre obligatorio de negocios y el cautiverio sanitario colapsaron los flujos de dinero y los frágiles equilibrios de cada corporación, detonó desempleo y quebraron una cantidad incuantificable de prestadores de servicios, de micro y medianas empresas que vieron cómo se mantenían su gasto corriente, cargas sociales, como se incrementaban las amenazas por temas tributarios y todo ello sin recibir ingresos ni contar con apoyos gubernamentales; así, no hay manera de sobrevivir para una empresa, sobrevivirán claro los empresarios con lo que les quede de dinero levantado, pero sin empresa ni empleados.

El encono entre empresarios y el gobierno, parece irreconciliable y se ha transformado en un enfrentamiento abierto que, por supuesto ganará el empresariado ya que es perenne, en tanto el gobierno de la marca actual, es efímero, de un solo hombre, cíclico, conflictuado y en vías de extinción; también su tumba, es cosa de tiempo.

El problema es que mientras, cada día crece el número de pobres, la CEPAL dice que al final, se perderán 7 de cada 10 empleos, de marzo para mayo salieron del país 121 mil millones de pesos equivalentes a 1.2 % del PIB, se ahuyentaron a inversionistas extranjeros y nacionales.

Hoy, nadie emprende nada importante, sólo el gobierno en tres proyectos faraónicos inviables cuya derrama social, no tiene los alcances deseables para el país.

Por lo tanto y aunque sea doloroso entenderlo, lo inteligente para los dueños del dinero es esperar mejores condiciones; el panorama, por tanto, es desolador.

El amplísimo sector informal del que dependen millones de familias está estrangulado y sin esperanzas al mediano plazo, el pecio del petróleo llegó a tocar el menos cero, se devaluó el peso, se apagaron el turismo y los espacios restauranteros, cerraron plazas, cines, centros de reunión, servicios, la construcción, escuelas, cerró casi todo; es mínimo el dinero circulante; todo es incierto, nebuloso y el horizonte cada vez más obscuro.

Muchas familias perdieron sus fuentes de ingreso, cada vez hay mas angustia y desesperación ante el desvanecimiento de condiciones de vida dignas, crece el mal humor por la prolongación del encierro que, en muchos casos transcurre en departamentos minúsculos o casitas que no ofrecen el espacio vital para estar en paz y se hace muy desagradable cohabitar con varios zombis pululando en el mismo sitio, éste, es el lastimoso caldo de cultivo en el que afloran la violencia y hartazgos desquiciantes.

La política de vivienda social de los últimos 25 años en hacinamientos de micro espacios fue miserable y errática bajo el discurso de mejor esto que nada, hizo minúsculos habitáculos departamentales carentes del espacio vital para la viabilidad de la convivencia de una familia que ahora se atormenta generando situaciones de roces violencia y hartazgo.

De seguir así las cosas, la desesperación y necesidades económicas de las familias, propiciarán violencia extra domiciliaria, robos, asaltos a casa habitación y que se rompan límites; el asunto se ve muy mal; todos debemos prepararnos para asegurar nuestra integridad y nuestros hábitats.

*4.- En lo político.*

La desconfianza en el gobierno es inmensa e inusitada, casi nadie le creemos y percibimos sus acciones como erráticas, ha sido el más cuestionado de todos los tiempos que nos han tocado vivir.

El Estado perdió importantes ingresos, los tributarios por la falta de consumo y los del petróleo porque su valor cayó al piso; para acabarla de amolar, su gasto es inconmensurablemente alto por los costos de programas electorero populares, por las responsabilidades derivadas de malas decisiones y obras faraónicas.

Hoy, ya es oficial que su presupuesto no contará con los recursos esperados y casi ya se agotó el fondo de estabilidad y contingencias.

Para pervivir, el gobierno ha iniciado dinámicas desesperadas como auto estrangularse, acotarse, bajar salarios, amenazar con exhibiciones públicas de deudores, perseguir vía penal a evasores.

La realidad es que esa angustia y estrés, se explica por estar a un año de enfrentar elecciones a las que ha apostado con el suministro de flujos de dinero en efectivo en programas electorero sociales que, claramente sabe que si los deja de dar, el reclamo se reflejará en las urnas.

El gobierno padece una crisis de credibilidad que muy probablemente lo consumirá y desdibujará como esperanza o gobierno viable; su catástrofe es inminente.

El gobierno está perdiendo su sustento de fe popular y enfrenta iniciativas de todos los sectores sociales, económicos y políticos por destruirlo, cuestionarlo y desconocerlo por aberrante, la campaña de descrédito, no tiene precedentes y ya prendió.

En el partido dominante ya hay divisiones y grillas consubstanciales a su ADN, así nacieron como fuerza política, así han sido siempre, brotan y ejercen presiones que se agudizarán desde ya por estar arrancando los periodos de nueva selección de próceres que deberán estar ungidos para las elecciones del año 2021.

El cálculo morenista, es llegar al proceso electoral con una sociedad activa, que vea movimiento, ese partido sabe que si prolonga la dolorosa idea de la pandemia y muertos por todos lados vía pandemia o violencia generalizada los electores, con razón o sin ella, asociarán ese caos con su gestión e incapacidad para contenerla, además, sus adversarios los exhibirán como nefastos y en las urnas y se los cobrará el pueblo lastimado por la traición a su esperanza y ser timados con un gobierno mediocre, tal y como hicieron en la última elección castigando a las otras banderías político partidistas.

La degradación y corrupción del gobierno federal son suicidas, hay muchas razones para pensar que tiene vínculos perniciosos con mafias a quién encubre; esa alianza sucia ya tiene observadores en México e internacionales y más temprano que tarde le pesará, los pagos de favores saldados con contratos de asignaciones directas a mecenas de campaña, no alcanzaron para saldar las montañas de compromisos que asumió el líder para llegar a donde está.

No es un secreto que existan voces en todos los sectores que llaman al golpe de estado, inclusive militares y eso, necesariamente comprometerá la estabilidad social y complicará las condiciones de viabilidad de vida para todos.

El cúmulo de enemigos del Presidente es muy alto, entre ellos empresarios, medios de comunicación, analistas, políticos, inversionistas internacionales y países que han visto acotadas sus expectativas en México, ninguno de ellos es un enemigo desdeñable.

En este ambiente, es inminente que en el corto plazo habrá turbulencias severas que pueden llegar al derramamiento de sangre y propiciar enfrentamientos civiles a diferentes escalas; es muy probable que un día amanezcamos con noticias trágicas, de esas que se lamentan, pero que se superan pronto.

*5.- Escenarios al corto plazo.*

La víspera de elecciones el año 2021 y la debacle económica y de credibilidad política obligarán al gobierno a relajar las medidas de contención de la pandemia para reactivar el mercado; esto acontecerá contraviniendo criterios sanitarios, el pretexto será alcanzar lo que los epidemiólogos denominan “inmunidad de rebaño”.

En esta búsqueda, saturarán de nueva cuenta el metro, los peseros, camiones, las tiendas, fábricas, tribunales, oficinas, plantas productivas y extinguirá la sana distancia.

Es inminente que el incremento de contagios será exponencial y las nuevas oleadas de enfermos colapsarán la infraestructura de servicios públicos de asistencia médica.

El saldo es que se seguirán vistiendo de luto varias familias pero se hará un esfuerzo por salvar la economía que tendrá un tufo fúnebre, para allá van casi todos los países.

La capacidad de respuesta de México para atender pacientes de Covid 19, está por debajo de lo deseable, la infraestructura no es de calidad, hay malos equipos de protección al personal, faltan pruebas, ventiladores, medicamentos idóneos y metodología institucional para recaudar plasma útil y hacer tratamientos a gran escala, el personal de esa primera línea de atención está agotado por el exceso de trabajo y estrés, porque ha sufrido muchas bajas y porque varios de ellos están aislados de sus familias.

Si el Gobierno no incrementa la calidad y cantidad de camas para atender las subsecuentes olas, enfrentaremos una catástrofe sanitaria de magnitudes dramáticas.

*6.- ¿Qué nos toca hacer?.*

Simplemente sobrevivir, mantenernos bien informados y muy en especial asegurar que pasen cuatro factores.

*6.- A).* El primero y más importante, *robustecer nuestro sistema inmunológico*, ése es nuestro mejor seguro de vida y aunque no sea óptimo, es el que si tenemos y necesitaremos, para ello, dentro de lo razonable, debemos abatir la obesidad, dormir bien, mantenernos sanos, activos, ejercitados, bien alimentados y con buena actitud y ello exige, encierro, paciencia, actitud, disciplina, constancia en el cuidado, abatir todas las excepciones al contacto físico con terceros.

**6.- B*. El segundo, consiste en *ser de los últimos en contagiarnos*, eso depende del tiempo que dure la disciplina de nuestros cuidados.

Debemos hacer lo necesario para que no nos contagiemos antes de que exista suficiente experiencia en el manejo de la enfermedad y tengamos en México y a la mano, los fármacos idóneos para abatir las consecuencias de ese padecimiento.

Por ello, debemos mantener las condiciones de seguridad y marginación, durante el mayor tiempo que podamos, abstenernos de salir, de recibir visitas, de exponernos y de viajar.

*6.- C*. El tercero, *mantener fresca y vibrante nuestra relación con amigos, afectos y familiares*; esto cobra una muy relevante importancia porque ejerce un poder curativo anímico muy valioso que trasciende a la salud, nos mantiene conectados con las bondades de la vida, nos motiva, impulsa y obliga luchar por volver a verlos y eso potencia nuestro sistema inmune y nuestras ganas por vivir.

Eso hace que todo este esfuerzo y locura, valgan la pena; es una buena oportunidad para mejorar en calidad y calidez las relaciones intradomiciliarias.

*6.-D.* El cuarto, es aprovechar para *reencontrarnos a nosotros mismos, re valorar la vida, re pensarnos*.

Es la gran oportunidad de hacer un alto en el camino y profundizar en lo que somos, en perdonar, en desatar amarres, en descargar el peso del alma y de culpas.

Ésta, es una maravillosa oportunidad para hacerlo.

Por cierto, este claustro me ha invitado a imaginar cómo se ha de sentir el minusválido y agotado anciano, añorando y sumido en sus ausencias porque vive aislado, encerrado e incapaz de hacer lo que le gustaba y sabe que no tendrá otra oportunidad porque ya se le fue la vida.

¡Caray!. Que tristeza.

Pero regreso de la imaginaria para reaccionar con la certeza de que no es el caso de toda la humanidad verse así ni ahora ni nunca.

Afortunadamente, éste encierro que nos hace sentir temporalmente avejentados y minusvalidos, es relativo, pasajero, pero viéndolo con optimismo, es oportuno en nuestra vida porque nos permite sentirnos como aquel anciano sin serlo y recapacitar.

Creo que si me cuido, tendré otra oportunidad.

Seguramente pasará, ¡Claro que sí!

Ahora sé que, en cuanto pueda, nunca volveré a estar con mis amigos o familiares sin amarlos, sin disfrutar plenamente sus presencias, ¡Jamás! volveré a andar los caminos sin sentir sin detenerme a observarlos.

Jamás volvere a andar la vida sin detenerme a respirar profundo.

Sé que, terminando este cautiverio, me sentiré como regresado de esa imaginaria ancianidad minusválida porque podré volver a salir al sol, a correr, a andar los caminos a abrazar y ello me compromete con la esperanza, el amor y la gratitud por el privilegio de tener otra oportunidad.

Hoy, no tengo dudas de que haré cosas que dejé de hacer y debí hacer, amaré más, me enojaré menos, reiré más y me entristeceré menos, comeré más a gusto y con calma, veré a mis hijos con mayor detenimiento, apreciaré con mayor cuidado el arte y las gracias de la vida, escucharé música, cantaré y aprenderé poesía, viviré con mayor interés y detenimiento.

Cuidaré mis plantas, respetaré más la ecología y honraré el privilegio y alto honor de ser humano.

*7.- ¿Y luego qué?*

Lo primero ahora, es entender que nuestro bienestar ni sobrevivencia, dependen del gobierno ni de terceros, ni de la estabilidad política ni económica de México.

Si entiendo que ésta crisis y se tornará caótica, *es nuestra responsabilidad transitarla en mejores condiciones* y nadie vendrá a nuestras puertas a ofrecernos salud, ni dinero ni opciones ni armonía hogareña.

Lo segundo es asumir que *no somos dejados ante ninguna adversidad,* no permitiremos que esta crisis sanitaria, social, económica y política pulverice nuestro mundo, no esperaremos sentados a que se acabe el estilo de vida que hemos construido.

Nos hemos formado en la cultura del esfuerzo, de la lucha y en el riesgo y lo afrontaremos con valentía por nosotros y por nuestros hijos, pero con cuidado claro.

Busquemos opciones, aunque las circunstancias de hoy son atípicas por la pandemia el caos económico social y político y amenazan nuestro futuro y el de nuestros hijos, *no nos quedaremos de brazos cruzados viendo pulverizadas las expectativas a que hemos apostado*, por eso, esta etapa, no debe ser ociosa, debemos, conservar el encierro, pero con creatividad, construir las condiciones para producir algo más allá de lo espiritual, de preferencia, dinero de manera diferente a como hemos aprendido a hacerlo.

La herramienta de la internet nos ofrece opciones de conectividad con terceros para saber ¿Cómo le están haciendo?, nos enlaza con la cultura, con el arte, con la música, pero también con las luchas de otros afectados que pujan por salir adelante.

Localicemos qué opciones han tomado quienes en otras partes de México o el mundo estaban en situación análoga a la nuestra y están siendo exitosos.

Emulemos su ejemplo.

La cosa, es querer.

Un sobrino empezó a hacer salsas en su casa y ahora las vende en su edificio y las venderá en la colonia vía internet, otros vecinos hacen compras colectivas de abarrotes y perecederos y los ofrecen, otros pasean perros, otros lavan autos a conciencia y los dejan guapos, otros hacen gelatinas o pasteles, la crisis invita a la creatividad y a abrirnos nuevos horizontes que debemos convertir en oportunidades divertidas.

Asegurémonos de no ser víctimas de nuestros desatinos, no perdamos la armonía con quienes vivimos, *no dilapidemos la irrepetible ocasión de convertir la espléndida experiencia de este encierro en amargura*.

Mantengamos el optimismo, la alegría de vivir, el entusiasmo, reencontrémonos en la humildad, en los valores de la convivencia, en la solidaridad, en la certeza de que vivir es maravilloso, aún en las condiciones obscuras que hoy enfrentamos y anuncian un futuro muy difícil que nos negará facilidades y oportunidades.

Entonces, *decidamos hacer lo correcto*.

Serenémonos, *mejoremos nuestra actitud*, reflexionemos con cuidado y creatividad para hacer lo necesario.

La pandemia nos cambió el estilo de vida que conocíamos y ahora debemos tomar decisiones correctas para sobrevivir de la mejor manera y afrontar el futuro en las condiciones que se presenten, cualesquiera que sean.

Piense que, de todas formas, habremos de transitarlas aún con insolvencia, con pérdidas, con dolor, con la política ausente, con la economía colapsada, *el punto es decidir si las transitamos con la mejor actitud o sumidos en la depresión y angustia.*

¿Qué elegimos?

Parece una impertinente ironía.

Probablemente lo sea, pero amigo lector, de corazón le deseo pase una ¡Feliz pandemia! y transite con felicidad estos tiempos difíciles que nos obligan a renacer y re plantearnos en una prueba de temple, carácter y actitud.

José Carlos González Blanco
25 de mayo de 2020




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Redacción LFM Opinión

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