PROHIBIDO PROHIBIR

Buen camino y otras rutas divergentes

Buen camino y otras rutas divergentes

Foto Copyright: lfmopinion.com

Mundo de adultos.

Mafalda se convirtió en la irónica respuesta a gobiernos truculentos y abuso de los viejos.

Es relevante para eludir la chocante inequívoca actitud del discurso sabelotodo, obsesivo y poderoso de los adultos.

Tiene un significado muy importante: se trata de desnudar la prepotencia, la discriminación y otros muchos defectitos generalizados de nuestro tiempo, de los que todos nos deberíamos de avergonzar.

Quino, su creador, no es El Quijote que pretende enfrentar y destrozar la realidad; este dibujante-escritor, usa la mofa, el ingenio y la risa, para exhibir y proponer una forma divertida para reconocer las miserias de todos.

Se trata de subrayar actitudes absurdas, reprobables.

Sabemos de parte de quién, aunque el autor tiene el mérito de hacer que permanezca oculto en la historieta. Siempre agazapado, preocupado por la razón y la libertad.

Es, sin embargo, un grupito fácilmente identificable, reconocido, de personajes idénticos y deleznables en nuestra historia latinoamericana. Desde el Bravo hasta la Patagonia.

Mafalda es un acierto del espíritu burlón español-argentino y las reflexiones que recuerdan el antecedente libertario comunista de la abuela y el lunfardo local en caricaturas de sencillos trazos y sabias palabras recogidas en lugares comunes como verdades irrebatibles con las que todos estamos de acuerdo o, cuando menos, los románticos y comprometidos con la construcción de un mundo mejor, de una sociedad libre de atrocidades. Reiteradas como campañas publicitarias.

Como diría este admirable personaje: “¿Para qué cuentas tus culpas?”

“Nadie se acordará de ellas mañana, ni siquiera tu Manolito, vaya, ni Susanita, bueno, tal vez Felipe, sí.”

Siempre hay en Mafalda una alternativa inteligente. Es además, la sencillez y la congruencia como parte de su éxito.

Recuerdo que cuando me fui de casa, mamá guardaba celosamente para mí, las caricaturas del Excelsior dominical. La primera página del Príncipe Valiente y la última de Mafalda que propiamente devoraba, me esperaron siempre al regresar, junto con su cariñosa bienvenida, su sopa caliente que Mafalda nunca tuvo la dicha de probar y que le hubiera hecho cambiar de opinión.

¡Descansa en paz artista, buen viaje!


Digno de un diagnóstico oligofrénico y consecuente referencia caricaturesca kafkiana fue el primer debate entre Truuuump y Biden.

Tuvo el carácter típicamente absurdo de las situaciones descritas por Franz Kafka en su obra.

No fue de risa, sino de carcajada.

¿Tendrá salvación la decadencia estadounidense o triunfará otra vez el ineducado presidente anaranjado?

En este debate ratifiqué el dominio del mundo del absurdo que vivimos en medio de la pandemia, la crisis económica, el racismo y un prepotente Truuump ocupado en interrumpir para mentir e indignamente denostar a los hijos de su oponente sin ninguna conmiseración, dignidad, ni elegancia.

De todos sus dichos y vana palabrería, no hubo ninguna frase o actitud rescatable.

Biden, sin relevante lucimiento, fue declarado ganador por la mayoría de las encuestas y los análisis de varios medios de comunicación, en gran parte por guardar una actitud de respeto a la audiencia.

En síntesis, el presidente habla y habla, interrumpe por enésima ocasión y Joe Biden pregunta: Will you shut up man?

Cabe subrayar, sin embargo, que, en la polarizada realidad estadounidense preelectoral, la diferencia entre ambos en las encuestas en lugar de agrandarse a favor de Biden, como era de suponerse, la mayoría de ellas muestra que después del debate, están aún cercanos, sólo 3 o 4 puntos de diferencia. Sin embargo, en otras encuestas la diferencia es de 10 puntos, depende si la fuente es Fox o CNN.

Otro absurdo.

A pesar que el actual es el presidente que esconde su situación fiscal, se sabe de su pago mínimo de impuestos a lo largo de muchos años, sus relaciones íntimas de abuso, su desencuentros con amigos, y quien no se atreve a condenar el movimiento de supremacía blanca, porque constituye la médula de su electorado y quien, por ser muy macho inmune, se burla del uso de cubrebocas.

Paradójicamente, ¡ya contrajo el virus!

Como sea, está internado en un hospital militar, aunque como posible teatro y estrategia electoral, según algunos analistas.


Cumplirá la cuarentena, enjaulado, en espera de instrucciones putinescas, según otros opositores demócratas.


Por su parte, en el maremagnum kafkiano de Morena sobresale la batalla a mordidas por la dirección del movimiento-partido.

Seguramente el encuentro final será entre un cuasiadolescente espiritual con buen sentido del humor: “Porfirio presidente para hacer un partido más decente”

Y Mario Delgado, que se podría quedar con su reelección de diputado federal y que ha quedado a deber a juicio, incluso, de los propios cercanos promotores.

Cierto, ‘sabe más el diablo por viejo que por diablo’. Es decir, la experiencia mata maña.

¿O será la maña patente de longevidad? ¿Que diría la oportuna Mafalda?

O según el Oráculo presidencial: “mucho pueblo para tan poca dirigencia”.

Y en otros caminos kafkianos, es imposible dejar de comentar la declaratoria de la Suprema Corte sobre la constitucionalidad de la pregunta Pejepresidencial para consultar al pueblo si acaso los expresidentes se van a juicio o no, sin menospreciar sus derechos humanos y de acuerdo con la legislación vigente.

Difícilmente serán juzgados, pero la comedia exhibicionista seguirá un buen rato y sumará votos y polémica a la causa Morena, mientras los encueran un poco más, que es lo que en realidad se buscó desde el principio.

Todos sabemos que, de haber causa criminal que perseguir y probar (que es lo más difícil), la Fiscalía podría actuar sin consulta alguna. Faltaba más.

Lo malo para la 4T es que se cambió la pregunta originalmente propuesta por un galimatías descafeinado, que pocos entienden y que se podría silenciar incluso si se alcanzan los 40 millones de votos.

Desde luego, se tendrán los resultados positivos en el closet de reservas si es que en el 24 se acercan los del Frenaaa o algún otro grupo aún más kafkiano de derecha.

Y mientras tanto, en este país de encanto, sigue la pandemia contando y los sabios aconsejan cuidarse en este mes de brujas, que los hospitales pueden llenarse por la combinación del Covid-19 con la estacional influenza.

Mafalda recomendaría, si ves a tu vecino llorar, pon tus barbas a remojar. No, no es Mafalda, es el doctor López Gatell. ¡Vacúnate, no duele!

Y mientras tanto, en este país de encanto, sigue la violencia sumando. El secretario Durazo, que ya le anda más o menos entendiendo, se irá a gobernar Sonora, su tierra consentida y será el cuento de nunca acabar.

Y mientras, el PejePresidente va a Chihuahua y no ve al gobernador, tampoco el gobernador Corral lo invita una buena carne asada. Es el colmo de la intolerancia.

Todo es muy kafkiano, en estas otras rutas divergentes.

Como Mafalda escribe: “Tómenla con calma que de todos modos he decidido enfrentar la realidad, así que apenas se ponga linda, me avisan”.



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Arturo Martinez Caceres

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